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A s t r o n o m í a

SIRIO: EL CAN ARDIENTE.


Por: Antonio Jesús Alcaraz Vázquez.
Delegado del C.I.F.E..

  Precede al Sol, su brillo es abrumador, sigue en la actualidad siendo una gran incógnita, e incluso se debate, a veces, de forma subida de tono sobre ella; en la constelación del Can Mayor: SIRIO "El Can Ardiente"

    En la antigüedad era venerada, es la estrella más brillante mientras el Sol duerme nuestros sueños, en la época aquella, presagiaba inundaciones fertilizadoras y días calurosos. Hoy y gracias a la astronomía sabemos que tiene compañía, pero la ciencia no a terminado de desentrañar los misterios estelares y terrestres de este conjunto binario.
 

Representación "dogon" de Sirio
  Sirio, es la estrella más brillante, ahora que se acerca Agosto, la podemos observar antecediendo al Sol, visible sobre una hora antes del nacimiento de este.

   Vista desde la Tierra, Sirio es  también, después de nuestro astro rey, la estrella más brillante de toda la bóveda celeste, esto ocurre por la "poca" distancia que la separa de nosotros, que no porque sea la más brillante.

     Las civilizaciones antiguas dieron gran importancia a este astro. Varias inscripciones en tablillas de arcillas, de excavaciones babilonias, ya quieren confirmar el gran brillo de esta estrella, si bien la describen como de color rojo cobre, y que se podía ver incluso con luz solar, cuestión esta como poco sorprendente, porque la conocemos hoy en día de color claramente blanco, Séneca y Horacio le asignan un color rojo vivo, algunos autores hablan de licencia poética para su descripción de los tórridos veranos, pero Tolomeo es muy difícil que utilizara términos poéticos ya que fue uno de los mejores astrónomos de su época y también la describe como roja, solo cabe pensar en el caso de estos últimos que la observación la realizarán nada mas salir con lo que en la línea del horizonte aparecería como rojo, cuestión también discutible pero fundada. Hay otra hipótesis, si bien en términos estelares poco probable, y es que fuera el "cachorro", Sirio B, la acompañante en fase de gigante roja la que predominaba en brillo en aquella época, ¿ pero en tan pocos años ha pasado de gigante roja a enana blanca?, pues este es uno de los grandes misterios que quedan por resolver, y que seguro en un futuro nuestros científicos explicarán. Los egipcios la denominaban Sothis (luminaria), y relacionaban su aparición a mitad de Julio con las crecidas del Nilo, asociando su aparición en el Este, precediendo al Sol, con las ansiadas avalanchas de agua y limos, creyendo así de que Sirio era el causante de tal fenómeno, llegados a este punto podemos recordar que hay autores que se empeñan en la gran sabiduría egipcia y en los adelantos tecnológicos que disponían, pero eran incapaces de distinguir esta simple coincidencia, llegando a definir como "el creador de todas las cosas verdes que crecen".
 
 


Representación de las constelaciones Tauro, Orión y Can Mayor,
donde se encuentra Sirio

     A lo largo de los siglos, la astronomía ha encontrado en Sirio una fuente inagotable de investigación. El astro más brillante de la constelación del Can Mayor, no es sino una  enana del tipo espectral A1, con una temperatura superficial estimada entre los 8.000 y los 10.000 grados centígrados. Pero fue a partir del siglo XVIII, cuando lo astrónomos comienzan a comprender las características peculiares  de su movimiento, ya que Sirio podríamos denominarlo un astro veloz, ya que se desplaza en el firmamento relativamente rápido, recorre aproximadamente en dos mil años, al equivalente de multiplicar por una vez y media el diámetro de nuestro satélite la Luna, y para más "inri" en una línea rectilínea hipotética oscila en ella, lo que en 1844, llevo al matemático alemán Friedrich Wilhelm, a suponer la existencia de una compañera que giraría junta a esta en un centro común. Pero no fue hasta 1862, un 31 de Enero, que por casualidad, como tantas cosas, haciendo pruebas de un objetivo, y el que todavía era una joven, Alvan G. Clark, localizo un resplandor cercano a Sirio, y fruto de esta casualidad, se revoluciono los conocimientos de Sirio, y en cierta forma los de la astrofísica.

     Aquel objeto fue bautizado con el nombre de Sirio B "el cachorro", después de largas investigaciones, se descubrió que los astros giran entre si, en un periodo relativamente corto de medio siglo. Pero lo que más levanto expectación fue que el calculo de temperatura de Sirio B y Sirio eran muy parecidas, pero no brillaban igual ¿por que?, Sirio B debía de ser muy pequeño, tal vez unos miles de kilómetros, pero su masa debía de ser considerable, puesto que se había descubierto a raíz de las oscilaciones que provocaba a Sirio, en la época nadie dio explicación a tal misterio.
 
 
   Este misterio si esta desvelado, la materia de Sirio B es enormemente densa, en más de un millón de veces superior a la del agua, una sola cucharada en nuestro planeta, equivaldría a unas tres toneladas. La física nos explica y nos hace imaginar una materia tan comprimida que los átomos han perdido su nube electrónica, y sus núcleos están "al aire", hoy a estos astros se les denomina enanas blancas.

 Desde los años 70, se especula con una tercera estrella, Sirio C, si bien esta por demostrar, los astrónomos J.L. Duvent y D. Benest realizaron una serie de estudios, llegando a la conclusión de que la probabilidad de la existencia de un tercer astro llegaría al 90%, basandose siempre en la perturbación del actual sistema binario. 


Constelación de Can Mayor, con Sirio en la "cabeza del perro"

    He encontrado autores que fechan el año 1995, como descubrimiento del sistema triple, pero no datos que corroboren esto, por lo que no me atrevo a desmentir o avalar.

    Según sus estudios, este astro sería de una masa muy pequeña, probablemente sería una enana roja o una enana marrón. Estas últimas son cuerpos entre planeta y estrellas, es decir, son más masivas que los planetas, pero no alcanza la masa suficiente para arrancar la reacción termonuclear en su  núcleo y "encender" una nueva estrella. Las enanas marrones no entran en ignición, pero si emiten radiación, proveniente de la sobrante de su formación. El astrónomo español Rafael Rebolo, descubrió en las Pléyades una enana marrón, la Teide 1.

     Por si fuera poco, en la República de Malí, en el sub-desierto del Sahel, y su altiplanicie de Bandiagara, habita el pueblo Dogon. Esta tribu, narra de forma verbal, entre otras tradiciones, siempre complejas, lo que se cree es un conocimiento de esta estrella y de sus acompañante o acompañantes, según autores. Si bien es cierto que esta tradición parece a simple vista nos puede perplejos, estas historias no dejan de ser muy especulativas, aunque coincidan misteriosamente con algunos datos y características astronómicas.

     Para este pueblo no es Sirio la estrella más brillante, si no la acompañante (Po Tolo) y la propiedad más interesante es que estaba formada de un material muy denso, tal como es en la realidad. También están en la creencia de la tercera estrella en discordia, cuestión esta por demostrar, así como varios planetas. Ahora bien, si hace unos 2.000 años Sirio B se hubiese convertido en gigante roja, los planetas habrían sido destruidos, por lo que se nos vuelven a plantear dudas razonables sobre Sirio.

     Los conocimientos Dogon no solo se quedan en Sirio, de alguna forma parecen conocer el sistema solar, así relatan y dicen que la Luna es "seca y estéril", o que Júpiter (Dana Tolo), tiene grandes satélites, y que Saturno tiene anillos, y otra curiosidad relatan que la Vía Láctea tiene forma de espiral, con millones de estrellas.

     Realmente todo lo referente a los Dogon, comienza con las exploraciones francesas de sus territorios africanos en los años treinta en adelante, con ligeros parones por la II Guerra Mundial. Curiosamente en estas expediciones, apenas se da importancia, apenas si se menciona a Sirio. Es a partir del año 1975 y con la publicación del "El Misterio de Sirio" de Robert K.G. Temple por una parte, y por otra "Ensayo sobre la cosmogónica de los Dogon: El Arca de Nommo" del arquitecto francés Eric Gerrier. Mientras el último ha pasado sin penas ni gloria, Temple reviso y amplio su obra.

     Es importante hacer resaltar que quien "in situ" estuvo con los Dogon más tiempo fue el antropólogo francés Marcel Griaule y su principal colaboradora Germaine Dieterlen, y que como apuntaba líneas más arriba de todo lo escrito y conservado sobre los Dogon, apenas le dedican un articulo al "misterio de Sirio", complementado con un estudio acerca de los conocimientos de los astros por los Dogon, ya solo de Germaine Dieterlen varios años después de fallecer Griaule (1898-1956).


NOTAS SOBRE EL AUTOR:

ANTONIO JESÚS ALCARAZ VAZQUEZ, es miembro del Centro Investigador de Fenómenos Extraños (CIFE), donde ha desarrollado una intensa labor de investigación centrada fundamentalmente en el área de la Ufología.
Ha sido copresentador del programa EL ULTIMO PELDAÑO y ha publicado una gran cantidad de trabajos en ESTIGIA.
Para dirigirse a él, en relación con el presente artículo o cualquier otro tema: e-mail: 


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