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U f  o l o g í a

LAS INCREIBLES BOLAS DE FUEGO.


Por: Andrés Barros Pérez-Cotapos
Escritor y divulgador. 

  El misterioso mundo de las mal llamadas Bolas de Fuego  cobró notoriedad durante la Primera Guerra Mundial. Al aparecer éstas dentro de los primitivos aviones de combate Eran aproximadamente del tamaño de pequeñas pelotas que invadían sus interiores, sin dañar a las tripulaciones.. Cada bando en pugna los atribuyó a  la presencia de armas ocultas, presunción que se desmoronó rápidamente dejando al fenómeno en la indefensión explicativa.



 
    El gran y majestuoso Camile Flammarion ( 1842-1925) se refirió a ellas con un marcado tinte científico, cual era su afición, en su libro “ Mysterious Fires and Lights” Yo me apasioné en el tema al escuchar narraciones de protagonistas. Fue en la comunidad rural de “Las Palmas”, comuna de Olmué en la Quinta Región de mi Chile. Era una noche estival aproximadamente a las tres de la mañana. El silencio del campo fue interrumpido por ladridos destemplados y agresivos  de perros. Inicialmente se pensó en la presencia de lampareros conejeando en el predio “Los Corrales”, pues hacia allá ladraban los animales.

Esferas de luz fotografiadas en un cementerio (¿partículas de polvo?) <foto del investigador Pedro Fernandez>

    Carlos Aros, cuidador del predio y sabedor del daño que provocan estos sujetos en alambrados y siembras , se envalentonó y se dispuso a corretearlos, Pero su impresión fue inmensa al ver una  bola de fuego , redonda como pelota, en un bosquecillo de robles sus pendida apenas sobre el suelo, oscilando libremente. Los perros  cambiaron de actitud
y arrancaron aullando del lugar. Carlos, desconcentrado y transpirando  copiosamente, veía como esa bola de fuego ascendía una cuesta sin tocar un solo arbusto y terminando por perderse en las alturas.
Al día siguiente al observar el lugar del suceso no se pudo observar  nada extraño. La bola de fuego al transitar a ras de suelo no topó árbol alguno ni quemó una brizna de pasto.                                         .                                                                                                                                                                              OTROS  RELATOS DE OTRAS LATITUDES
 
    Uno de los números del año 1987 de la revista “ New Scientist” trae un relato de un profesor de electrónica de la Universidad de Kent, Dr. Roger Jennison. En un avión comercial de la  Eastern Airlaines, vuelo EA 539 que se encontraba en curso entre Nueva York y Washington en medio de unas amenazantes nubes tempestuosas se hizo presente  en la proa del avión una pelota de fuego de una 20 cm. de diámetro. Entró en la cabina del comandante a una altura de unos 70 cm. del suelo. La bola oscilaba mientras se desplazaba a lo largo de la nave irradiando una luz color azul-rojo, provocando el terror de los pocos pasajeros que llevaba. Tras su recorrido la bola explotó en un pasillo del tercio posterior sin tocar ni dañar a nadie en todo su recorrido. La extraña bola se había formado dentro del aparato ,a decir de los tripulantes

    Existe otro extraño relato del reverendo.John Henry Lehn, joven americano de 24 años de edad. Este hecho acaeció en 1921 en una ciudad del sur de los EEUU. El tiempo era normal y nada hacía presagiar acontecimiento alguno., sin embargo una extraña bola de fuego del tamaño de un grano de uva entró por la claraboya de un baño, fundiendo en su pasar una cadenilla de la cortina, penetró en la tina donde se bañaba el reverendo, circunvaló sus piernas hasta la altura de su cintura y luego se escabulló desapareciendo en el resumidero.

“Parecía una llama de sodio y era del tamaño de un grano de uva”.- confesó  John Henry.                   “

    No se cegó la vista y durante todo su recorrido no emitió ruido alguno.-“ terminó de comentar. Extrañamente semanas más tarde volvió a suceder lo mismo, fundiendo igualmente la cadenilla de la cortina.

 

Algunos OVNIs fotografiados son simples "bolas de luz".


    Otro interesante relato lo debemos a la ex URSS y sucedió en la ciudad de Seltij el 23 de Mayo de 1936. Se trata de un estudiante de Medicina de apellido Tolubejew que arrendaba una pieza en una casa campesina.. Fue luego de una noche tempestuosa, cargada de truenos y relámpagos, El dueño de casa quería verificar los destrozos provocados por el temporal y vio saltar una pelota  del tamaño de una nuez y de color rojo intenso. Oscilaba a cierta altura del suelo,  buscando por donde salir. Rodeó una mesa de comedor y luego abordó una puerta donde colgaba un bolsón con los instrumentos de cirugía del estudiante. Salió y chocó con un árbol empapado de agua que ardió de inmediato. El estudiante pudo comprobar esa tarde que sus instrumentos estaban todos magnetizados y se mantuvieron en este estado todo el día                                                                                                                              .
 
EXPERIENCIAS DE CIENTIFICOS.                                                         .

    Las misteriosas esferas parecen seguir los entornos de las personas sin contactarlas. Se desplazan a graves de objetos metálicos y alambres telefónicos y de alta tensión. Igualmente a través de verjas y portones de metal. Despiden un marcado olor azufrado que hace suponer reacciones colaterales. Se producen generalmente durante tormentas eléctricas al existir cargas marcadas, pero sin embargo, se han detectado igualmente en días despejados y hasta en sesiones mediumínicas. Esto nos hace deducir que su generación obedezca a complejas reacciones y combinaciones de tipo electrostáticas o energéticas.

    Hace un par de siglos el Dr. Georges Richman de San Petersburgo (USA) partió de la idea que estas esferas eran una forma de concentración de un rayo. En 1713 experimentó durante una fuerte tormenta eléctrica. Había conectado un pararrayos a un electrómetro capaz de medir las descargas. Un ayudante del Dr. comentó posteriormente que en el momento de las descargas de formó una esfera que chocó con la cabeza del científico resultando éste muerto.

    Nicolás Tesla el genial científico croata( 1856-1953) que buscó nuevos horizontes en los EEUU ,se fascinó con el experimento y trató de generarlo en laboratorio. Trabajó en silencio y con sumo ahínco, combinando toda suerte de aparatologías disponibles: generadores, bobinas, antenas, logrando crear con sus colaboradores inestables esferas de plasma que oscilaban libremente en su laboratorio.
 
    En los años 50 el experto H. Nauer de la Comisión de Energía Atómica de Gran Bretaña trabajó exhaustivamente en su laboratorio de Culhan, Oxfordshire, logrando crear esferas ígneas de plasma, al igual que Tesla. Resultaron espectaculares pero diferían grandemente de las naturales en forma., tamaño  y color.
 
    James Dale Berry de la Universidad de California en Los Angeles repitió en los años 70 las experiencias de sus predecesores . Quería comprobar  si la formación de bolas de fuego pudiesen generarse a partir de la combustión de hidrocarburos. Trabajó entonces con gas propano y baterías con envases de plexiglás.- Se premunió con condensadores eléctricos y electrodos capaces de generar chispas. Disminuyó en un 1,4% las tensiones necesarias para la normal combustión. De pronto aparecieron en su laboratorio pequeñas  esferas de color amarillo-verdoso que bailaron una loca y breve danza antes de desintegrarse
Los científicos estaban desorientados. En sus laboratorios no lograban el éxito a pesar de trabajar una sofisticada aparatología. No podían explicarse como esas pequeñas esferas pudiesen acumularse y mantener a veces elevadas cargas energéticas.

    Uno de estos   estudiosos fue testigo como una esfera del tamaño de una mandarina había finalizado su extraño andar en una gran recipiente de agua provocando de inmediato la ebullición de ella. A su paso había fundido una trazado telefónico e incendiado el marco de un ventanal La energía se calculó en varios megajoules.

    Los observadores del fenómeno comprueban que su vigencia es de hasta 3 minutos y más. Además su tamaño, intensidad lumínica y color se mantienen constante Esto es lo que no se ha podido lograr en laboratorio a pesar de haber trabajado científicos de nota. El nobel ruso Pjotr Kapiza se ha relacionado en el tema. Sostiene él que los rayos y relámpagos son los generadores de ondas de tipo radial que se canalizan entre nubes y superficie terrestre. Cuando encuentran ellas campos electromagnéticos de altas concentraciones se puede ionizar el aire y producirse las mentadas bolas de fuego. La explicación es plausible pero no alcanzan a despejar la incógnita de la génesis en días despejados y sin tormentas visibles. Quizás su provienen ellas de insospechadas distancias donde existen campos electromagnéticos de altas concentraciones o se producen espontáneamente ionizando el aire y gestando el fenómeno que estudiamos.
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ANTIMATERIA O FUTURO COMBUSTIBLE

    Dos físicos atómicos ingleses del laboratorio de Culham, David Ashby y Colín Whitehead llegan a la conclusión tras múltiples experiencias y deducciones en trabajos con protones e isótopos radioactivos de cargas negativas que las esferas de fuego son antimateria. Para  ellos se trata simplemente de micro meteoritos que llegan hasta nosotros en carácter de tales. Las tempestades eléctricas son simples vectores que los guiarían, más no sus generadores. De ahí que  pueden apreciarse igualmente en tiempos despejados. Pudiera ser que estuviéramos en presencia de una enorme  e inagotable reserva potencial de energía simplemente inmanifiesta en el espacio. Su captación y manipulación sería  simplemente cuestión de manipulación  y tecnologías adecuadas. Los británicos han calculado que uno de estos meteoritos de antimateria de tan solo 5 micrómetros podrían desarrollar una energía de 100 kilojoules.

    La gran descarga energética contenida en estas pequeñas porciones de antimateria y su posibilidad de generarlas han abierto el apetito de cosmobiólogos y físicos de avanzada que creen ver aquí la ansiada fuente de energía del futuro, fabulosa, inagotable y no contaminante. Y hay quienes creen ver aquí el combustible usado por los Ovnis.


NOTAS SOBRE EL AUTOR:

ANDRÉS BARROS PEREZ-COTAPOS, es investigador perteneciente al GRUPO DE INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL, FEDERACIÓN MUNDIAL DE PARAPSICOLOGÍA y del INIPSI de Mendoza, Argentina. Es también componente del CENTRO DE CAPTACIÓN PSICOLÓGICA de Viña del Mar. Chile.
Es corresponsal de la revista KARMA 7 y colaborador de programas de TV en su país.
Autor de varios libros sobre parapsicología y profesor honorario de la Universidad de Valparaíso.
Es miembro de la RED DE COLABORADORES Y CORRESPONSALES del C.I.F.E.en Chile.
Para cualquier comunicación sobre el tema de este trabajo, o  consulta sobre el libro: 


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